La Magia del Plátano
El plátano, originario del Sudeste Asiático, arraigó muy pronto en la India, donde era objeto de ofrenda a las deidades y fue considerado un alimento idóneo para mantener sanos el cuerpo y la mente.
Se cree que fueron los ejércitos de Alejandro Magno quienes lo
trajeron al Mediterráneo, donde se estableció su cultivo alrededor del
siglo VII. A Canarias llegó en el siglo XV procedente de Guinea y, desde
el archipiélago, los conquistadores españoles lo llevaron a Santo
Domingo y Jamaica, para posteriormente extender las plantaciones por el
resto del Caribe y Latinoamérica.
El plátano constituye el principal cultivo de las islas Canarias.
Un 95% del consumo nacional procede del archipiélago. El suave clima
subtropical permite que los cultivos tengan un desarrollo lento, con lo
que la fruta alcanza un grado de madurez privilegiado con una
concentración de nutrientes y sustancias aromáticas de gran calidad.
Su sabor dulce, su atractivo tono amarillo y su cremosa pulpa de
aroma inconfundible son un reclamo para el paladar, pero hay quizá otra
razón por la que el plátano ha conquistado la mesa de los cinco
continentes: esta sabrosa fruta, protegida por un higiénico envoltorio natural que
la preserva de la contaminación externa y facilita su transporte,
resulta tan cómoda de pelar y de comer que se puede disfrutar en
cualquier lugar, sin necesidad de servilleta ni de cuchillo.
No en vano se trata de una de las frutas predilectas de muchos niños y personas mayores,
aunque también resulta ideal para excursionistas y estudiantes, pues a
esa capacidad para seducir y a esa practicidad se suman su riqueza
nutritiva y un gran poder energético.
La palabra "plátano" parece proceder del griego a través del latín platanus,
que comparte raíz con platos o "plano", posiblemente en alusión a la
forma de las hojas de la mata, enormes y muy anchas. Ha sido su nombre
botánico, Musa paradisiaca, el que le ha rendido homenaje evocando su origen en vergeles tropicales.
Beneficios para la salud del plátano
Anemia o fatiga
El plátano resulta de mucha ayuda para recuperar fuerzas.
Si se consume después de realizar ejercicio, aumenta la capacidad de
resistencia ya que aporta una excelente combinación de hidratos de
carbono y potasio, ambos necesarios para la actividad muscular. De
hecho, muchos deportistas lo toman antes o durante la competición.
Además aporta vitaminas del grupo B, esenciales para la producción de energía en
las células. Un plátano mediano procura el 20% de la vitamina B6 que se
precisa al día y el 12% del ácido fólico. Además estas vitaminas
protegen los sistemas inmunitario y nervioso.
Reduce la tensión arterial
Gracias al potasio, se demuestra efectivo disminuyendo la arterial. Un plátano proporciona alrededor del 15% de las necesidades diarias de potasio de un adulto.
Combate el estreñimiento
Los plátanos verdes mejoran el tránsito intestinal por su contenido
en almidón e hidratos de carbono no asimilables, aunque son más
indigestos y también pueden provocar flatulencias. Por el contrario, los
maduros se aconsejan en caso de diarrea porque suavizan la mucosa digestiva inflamada.
Reduce la acidez
La notable alcalinidad del plátano permite combatir la acidosis (excesiva acidez de la sangre) y en general aumentar las reservas alcalinas del organismo.
Ardor de estómago
Bien maduro y tomado antes de las comidas, neutraliza el exceso de acidez gástrica y calma los ardores de estómago.
Artritis y gota
Su consumo es útil para hacer frente a procesos reumáticos, artritis y gota. Ayuda, junto con una dieta de orientación vegana, eliminando el exceso de ácidos retenidos en el organismo.
Nefritis
Su escaso contenido en sodio, combinado con la elevada presencia de potasio, evita la retención de líquidos y la formación de edemas. Es recomendable en casos de nefritis (inflamación de los riñones) y cálculos renales.
El plátano en la cocina
En las Islas Canarias se cultivan dos variedades, la pequeña y la gran enana, derivadas de la Musa cavendishii o sinensis, de origen chino, caracterizada por su color amarillo oro salpicado de motas oscuras, una pulpa blanda compacta y gran riqueza en potasio. Cuando se consume en su punto, es la variedad más sabrosa.
Los ejemplares deben estar intactos, sin golpes ni magulladuras, y
no demasiado blandos. El color de la piel indica el grado de madurez.
No hay que hacer caso de las manchas o puntos oscuros, que no afectan a
la calidad de la pieza. El plátano de Canarias es más pequeño que la
banana, pero más sabroso, cremoso y más rico en potasio.
Recetas dulces
Con plátano y leche vegetal o zumos de frutas se preparan excelentes batidos,
más cremosos y nutritivos, y menos grasos, que los que se hacen con
nata o helados. Es frecuente, asimismo, probar los plátanos en bollos,
bizcochos, galletas, púdines, mousses y helados.
Plátano seco: un tentempié delicioso
Una forma deliciosa de comer plátano, muy popular en América, es como
fruta desecada. Como el secado intensifica el dulzor, se suele emplear
en repostería, como tentempié energético. También se puede usar en ensaladas y guisos, como los orejones o las pasas.
Con el plátano macho seco se elabora además una harina fina y nutritiva.
Esta harina, muy aromática, se puede incluir en la elaboración de
bizcochos, magdalenas o crepes. Algunas empresas ya enriquecen con ella
pastas como los macarrones o los tallarines, pero el uso más común es el
de espesante de salsas o sopas y para la preparación de toda clase de
papillas.
https://www.vitonica.com/alimentos/todo-sobre-el-platano-propiedades-beneficios-y-su-uso-en-la-cocina
El plátano (banana, guineo) es una fruta tropical procedente del
árbol que recibe el mismo nombre, perteneciente a la familia de las musáceas. La piel es gruesa, de color amarillo y fácil de pelar, y la pulpa es blanca o amarillenta, y carnosa.
Existen
cientos de especies, pero las más conocidas son: pequeño, enano,
grande, plátano de Canarias, plátano macho, rojo y gigante. Cualquiera
que sea tu favorito, la nutrióloga Laura Romero, del centro Nutrest, nos habla sobre sus aportes al consumirlo.
Propiedades nutricionales
1. Se compone de hidratos de carbono, fibra, potasio, vitamina A, C y E.
A tu salud
2. Es una fruta suave y bastante digerible siempre y cuando esté maduro. Esto, junto a su riqueza en potasio, lo hace recomendable en diversas patologías gastrointestinales como las úlceras.
3.
El potasio presente en el plátano ayuda a prevenir calambres lo que,
combinado con la energía que proporciona, lo convierte en una fruta ideal para reponernos después de realizar actividad física.
4. Provee una cantidad de sodio muy baja, por lo que es adecuado en caso de hipertensión arterial.
5. Su acción astringente se debe a la presencia de taninos, por lo cual es muy usado en situaciones de diarreas.
6. Dentro de la fibra se destaca un tipo llamado fructooligosacáridos, que al fermentar produce ciertas sustancias (ácido butírico y propiónico) que tienen un efecto protector para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer de colon, pues regula el tránsito intestinal e inhibe el crecimiento de células tumorales.
Para la belleza
7. Una mascarilla de plátano nos ayudará a relajar nuestro cutis, siempre y cuando sea aplicado durante 15 minutos.
8.
Para la piel seca: aplica una mascarilla sólo de plátano maduro. La
vitamina A restaurará el brillo juvenil mientras cura el daño causado
por la piel seca y agrietada.
9. Tritura un plátano maduro y
aplícalo sobre el cabello. Envuelve tu cabello con una bolsa de plástico
y déjalo durante 15 minutos antes de lavarte la cabeza en forma usual.
Esto hará que el cabello seco y quebradizo quede suave y reparará las
puntas.
10. Debido a su contenido en vitamina E sirve para que el pelo crezca más nutrido. Tritura un plátano y añade una cucharada de miel, aplica en la raíz del cabello, deja actuar 15 minutos y enjuaga.
La mejor manera de consumirlo
El
grado de madurez de un plátano afecta directamente a sus
características nutricionales. Un plátano verde está formado en su mayor
parte por almidón, un polisacárido de moléculas de glucosa que liberará
energía poco a poco en el torrente sanguíneo. El almidón hace al
plátano difícil de digerir, por lo que puede resultar indigesto y
originar flatulencias.
En cambio un plátano maduro contiene un 90%
de sacarosa y sólo un 7% de almidón. La sacarosa está formada por una
molécula de glucosa y otra de fructosa, con lo que su absorción es mucho
más rápida en sangre y produce mayor impacto en la glucemia y respuesta
de la insulina.
Prepara esta fácil receta:
Hot cakes de plátano (sin harina)
Ingredientes
1 huevo
1/2 plátano
Canela molida al gusto
1 cucharadita de extracto de vainilla
2 cdas de nueces, almendras, cacahuates, para acompañar
Preparación
En
un plato machaca el plátano, añade la canela en polvo, el extracto de
vainilla y el huevo. Revuelve bien hasta integrar los ingredientes. En
una sartén antiadherente vierte un poco de la mezcla y cocina a fuego
lento. Puedes obtener entre dos y tres hot cakes de buen tamaño con ¡muy pocas calorías!
Puedes agregar un poco de yogur natural y los frutos secos.
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